10/5/17

Mamá Latte Macchiato

En octubre del 2011, mientras mi bebé dormía y yo tomaba un Latte Macchiato en un Café de Berlín, leía una crítica titulada “Las hembras piensan que son mejores”. ¿Cómo recuerdo que eso pasó en octubre del 2011? Porque coincidió con la muerte de Steve Jobs. Las palabras de la autora Anja Maier desviaron mi atención del fenómeno Jobs, con el cuál me sentía bombardeada.

Prenzlauer Berg es una zona alternativa y multicultural de Berlín que se ha puesto de moda en los últimos años. Anja Maier escribió sobre la antipatía que sentía la dueña de un café de esta zona por las mamás que frecuentaban su local. “¡Oh, Dios mío! Prenzlauer Berg fue alguna vez undergroud, homosexual y lésbica, todo, yo soy de aquí. Ahora viene el pelotón a sentarse, sacan sus ubres y amamantan a sus hijos. No se tapan con una cobija, nooo, quieren que todos vean, que ellas pueden alimentarlos, que lo hacen a pesar de sus cuarenta o yo que sé cuantos años tengan!“ En resumen, a la dueña le molestaba que las mamás se reunieran en su local y que otros clientes ya no quisieran asistir a su café para no verse rodeados de bebés. Le molestaba todo lo que hacen las “Mamás Latte Macchiato”. Primera vez que yo me topaba con este término.

El Duden, que viene siendo el equivalente alemán de nuestro Diccionario de la Real Academia Española, define a las Mamás Latte Macchiato de la siguiente manera:

“Las mamás modernas no se sientan aisladas en su casa a cuidar a su pequeño bulto llorón. En lugar de sucumbir a su papel de amas de casa, viven un nuevo estilo de vida. Las mamás 'in' se reúnen con sus amigas para ir de compras, se sientan por horas con sus hijos en los cafés de moda y toman cafés de moda mientras los pequeños disfrutan tranquilos sus espumosas leches. Estas mamás se pueden encontrar en los barrios 'in' de las metrópolis urbanas, en las que los niños se han convertido en un accesorio de moda y un símbolo de estatus.”

Me pareció más una crítica que una definición, así que seguí navegando en internet en búsqueda de más información. En otro sitio, que desgraciadamente ya no está disponible, escribían lo que a continuación me permití traducir libremente:

Las Mamás Latte Macchiato se preocupan por su alimentación y la de su familia, prefieren comprar productos orgánicos en mercados locales. Encuentran el equilibrio entre su propia satisfacción y la responsabilidad que tienen con sus hijos y con el mundo. Practican una ética de consumo al ser conscientes de lo que compran y dónde lo compran. Disfrutan de la vida tanto en un ambiente natural, como en un ambiente urbano. Gozan de estabilidad financiera, lo que les permite disfrutar la vida. Son mujeres activas, que no se amargan al convertirse en madres, siguen reuniéndose con sus amigas en los cafés, continúan visitando exposiciones de arte, pasan sus vacaciones en una finca o en una metrópoli, pero no solas, sino con su familia. Las Mamás Latte Macchiato pertenecen a la clase creativa. Trabajan desde casa o en oficina, a veces más, a veces menos, dependiendo del proyecto. Sus hijos no les estorban. Al contrario, sus hijos son parte importante de la vida bohemia y cultural que las rodea. Sus necesidades individuales no les impiden participar en su entorno, ya sea organizando la fiesta del barrio o participando activamente en el proyecto de hortalizas del jardín al que asisten sus niños.

¡Wow! Pensé en aquel momento mientras cerraba el periódico. Mi bebé todavía estaba dormido a pesar del ruido de aquel Café ¿Será que algún día llegaré a ser una Mamá Latte Macchiato?

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