Si Carrie Bradshaw y Mr. Big tuvieran hijos, seguramente ella manejaría una minivan para desplazarse cómodamente con sus retoños. No creo que los llevara en taxi como viajaba ella cuando era soltera, pero si creo que se estacionaría en cualquier lugar sin importarle que la multaran.
Después de dejar a sus hijos en el colegio se reuniría con sus amigas para tomar un Latte Macchiato y refunfuñar del tráfico de Nueva York. Iría a caminar al Central Park para inspirarse y mantenerse en forma. Se preocuparía por la alimentación de sus hijos y compraría productos orgánicos en Westerly Natural Market. Llegaría a casa apresurada y mientras la cocinera se encargaría de preparar algo delicioso y nutritivo, ella escribiría en su MacBook todas las ideas para su columna.
Mr. Big pasaría al colegio por los niños y llegarían a casa para comer en familia. Por la tarde Mr. Big regresaría al trabajo. Carrie llevaría a sus hijos a diversos cursos. Se sentaría en la cafetería fair trade más cercana y sacaría su MacBook del bolso para aprovechar esos minutitos. Seguramente preferiría un Vaneau GM a un Capucines BB, pero eso sí, siempre fiel a Louis Vuitton.
Una cena balanceada y una bañera con burbujas cerrarían el día de los niños. Una cena a la luz de las velas y una copa de burbujeante sekt cerraría el día de Mrs. Bradshaw y Mr. Big.
Muy probablemente su columna en el New York Times hubiera dado un giro, dejaría de llamarse “Sex and the city” para dar paso a “Minivan and Latte Macchiato”. Y como yo no sólo quiero ser una “mamá minivanera y latte macchiato”, escribo estas líneas para sentirme también una “mamá Carrie Bradshaw”
12/5/17
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